Creencias
Esta entrada quiere enfocarse en las creencias, de las cuales hay que señalar que desde la sociología no se reducen a los elementos religiosos (y así se los hago ver a las personas con las que comparto mi experiencia como docente) sino que abarcan ambitos como el político, el económico, el cultural y el social entre otros.
Conviene indicar que, desde el punto de vista de la sociología, una creencia es una proposición o representación mental que un individuo o grupo sostiene como verdadera, válida o real, independientemente de si tiene comprobación empírica o científica. Lo crucial aquí no es si la creencia es "cierta" objetivamente, sino que es real en sus consecuencias. Si un grupo cree que una montaña es sagrada, actuará con reverencia hacia ella; esa conducta es un hecho social tangible, si unas personas definen que la democracia, por ejemplo, es el sistema político-social idóneo, las consecuencias son reales y con manifestaciones muy concretas - aquí pienso en el teorema de Thomas y Thomas que en cualquier aproximación inicial a la sociología se enseña y se explica y que en palabras simples se puede esbozar como "si un grupo de personas definen una situación como real, esta tiene consecuencias reales".
Considerando los aportes de Émile Durkheim, uno de los padres de la sociología como disciplina, hay que señalar que las creencias son, ante todo, representaciones colectivas, que son "una cuestión de fe" y “forma típica de emoción racional que comportando un poder global sobre el ser humano le lleva al proselitismo y a la celebración”. Para Durkheim las creencias -de cualquier tipo- contribuyen a la cohesión social pues al ser compartidas actúan como el "pegamento" de la sociedad. Unen a las personas en una misma comunidad moral, en el caso de ser de caracter religioso, a esa comunidad moral se le llama iglesia. También señala que todas las sociedades dividen el mundo en dos categorías: lo sagrado y lo profano, mediante creencias. Lo sagrado no es necesariamente un dios, puede ser una bandera, un tótem o los derechos humanos. Y agregó que las creencias son externas a los individuos, puesto que nacemos en un mundo donde ciertas cosas ya se creen y se nos imponen mediante la socialización en las distintas etapas de este proceso que implica toda nuestra vida.
Si buscamos los aportes del sociólogo alemán Max Weber notaremos que se enfocó en cómo las creencias motivan la acción social, para ello analizó el sentido de la acción, esto es cómo las personas actúan basándose en el significado que dan al mundo y a los acontecimientos a través de sus creencias. Por ejemplo, en su obra La ética protestante y el espíritu del capitalismo, Weber demostró cómo una creencia religiosa (la predestinación calvinista) influyó involuntariamente en el surgimiento del sistema económico capitalista. Las creencias no son solo ideas pasivas; moldean la economía y la política, la cultura y la forma de vivir en sociedad.
Lo cierto es que creemos en distintos ámbitos no necesariamente religiosos (por ejemplo: existencia de lugares, aunque no los hayamos visitado, en los sistemas sociales y políticos en que nos organizamos, en los candidatos que aspiran a un puesto de elección popular, las consideraciones del mercado como capaz de solucionar los problemas sociales, la confianza en los avances tecnológicos como soluciones a nuestras dificultades...).
Es Marcel Mauss quien, siguiendo los trabajos de Durkheim, indica que las creencias se expresan en las prácticas (sociales y religiosas) que luego se van conformando en los ritos y ritualidades que todos vivimos (ya sean las plegarias y oraciones, o algo tan simple como los ritos relacionados con el aseo corporal, que internalizamos desde niños cuando cantábamos "todas las mañanas al salir el sol, me lavo la cara con agua y jabón..." y que seguimos realizando cada día).
Me ha llamado la atención cómo en los últimos días han aflorado expresiones de muchas de nuestras creencias como personas y como sociedad, y se van notando en las formas de actuar, pensar y sentir que colectivamente realizamos (los hechos sociales), y en esta época de campaña electoral nuestras creencias políticas y culturales se manifiestan "entre tirios y troyanos" y establecen desde amistades y enemistades que tensionan el diario convivir.
Solo quiero llamar la atención acerca de las creencias que tenemos y de las cuales no siempre somos conscientes, pero que están operando constantemente en nuestra vida cotidiana y generan comuniones y conflictividades que aunadas a las formas de invidualismos nos pueden dificultar la consecución de un tejido social robusto que nos permita avanzar en mejores condiciones para vivir

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