Las mujeres en la Costa Rica de 2026: avances, brechas y desafíos pendientes

 



Cada 8 de marzo, en el marco del Día Internacional de la Mujer, los países revisan sus avances y pendientes en materia de equidad. En Costa Rica, los datos recientes del Instituto Nacional de Estadística y Censos de Costa Rica (INEC) permiten mirar con mayor claridad la realidad que viven las mujeres en el país en 2026: una realidad marcada simultáneamente por logros significativos en educación y participación social, pero también por persistentes desigualdades en el ámbito laboral y en la distribución del trabajo de cuidados.


Una población mayoritaria y diversa

En 2025 las mujeres representaban 2.599.796 personas, es decir, el 50,1 % de la población total del país.

Su distribución por edades muestra también la diversidad de sus realidades:

  • 28 % tiene entre 18 y 35 años
  • 37 % entre 36 y 64 años
  • 12,4 % tiene 65 años o más
  • 15,5 % corresponde a niñas de 0 a 12 años
  • 7,2 % adolescentes de 13 a 17 años

Estas cifras recuerdan que hablar de “las mujeres” en Costa Rica implica considerar distintas etapas de vida, experiencias sociales y condiciones económicas, además de las situaciones culturales que también varían de acuerdo a los grupos de edad.

La la atención que el mayor grupo de edad es el de mujeres que forman parte de la fuerza de trabajo, y que como veremos más adelante, allí hay desigualdades fuertes en relación con los hombres.


Un claro liderazgo educativo

Uno de los rasgos más destacados de la realidad femenina en el país es su alto desempeño educativo.

Según datos del sistema universitario y del INEC:

  • 63,4 % de las graduaciones de licenciatura corresponden a mujeres.
  • 52,9 % de las personas con secundaria completa son mujeres.
  • 20,6 % de los puestos profesionales, científicos e intelectuales son ocupados por mujeres, superando a los hombres quienes solo ocupan un 9,5%.


Estos datos reflejan una tendencia consolidada en las últimas décadas: las mujeres costarricenses lideran el acceso y la culminación de estudios, lo que constituye uno de los cambios sociales más importantes del país.

Sin embargo, esta ventaja educativa no siempre se traduce en igualdad en el mercado laboral.


Participación política: avances graduales


En el ámbito político también se observan avances en representación.

Durante el periodo de gobierno 2022–2026:

  • 56,5 % de los ministerios estuvieron encabezados por mujeres.
  • 42,4 % de las presidencias ejecutivas de instituciones autónomas fueron ocupadas por mujeres.

Además, el padrón electoral muestra una ligera mayoría femenina en la participación electoral, según datos del Tribunal Supremo de Elecciones de Costa Rica.

Estos avances reflejan los efectos de las políticas de paridad y de la creciente participación de las mujeres en la vida pública, promovidas durante décadas por instituciones como el Instituto Nacional de las Mujeres de Costa Rica. Aunque cabe reconocer que en las llamadas “organizaciones intermedias” de la sociedad (Asociaciones, grupos comunales y otras) aún resta por incrementar la participación femenina en las estructuras de dirigencia.


El gran desafío: la desigualdad en el trabajo

A pesar de los logros educativos y políticos, las brechas más significativas siguen apareciendo en el ámbito laboral.

Datos del IV trimestre de 2025 revelan que:

  • La tasa de participación laboral femenina es de 43,2 %, muy por debajo del 65,9 % de los hombres.
  • El subempleo afecta más a las mujeres (4,0 %) que a los hombres (2,1 %).
  • El empleo informal también muestra brechas importantes.

Además, 56,8 % de las mujeres en edad de trabajar se encuentran fuera de la fuerza laboral.

Las razones detrás de esta situación son reveladoras:

  • 98 % de quienes no trabajan por obligaciones familiares son mujeres.
  • Una proporción significativa tampoco puede incorporarse al mercado laboral por responsabilidades de cuidado.

Este dato evidencia una realidad estructural: la economía del cuidado continúa recayendo principalmente sobre las mujeres.


Mujeres jóvenes en riesgo de exclusión

Otro indicador preocupante es la presencia de mujeres jóvenes que ni estudian ni trabajan, especialmente entre los 15 y 24 años.

Este fenómeno —frecuentemente vinculado a desigualdades sociales, maternidad temprana o falta de oportunidades— constituye un desafío importante para las políticas públicas de inclusión y movilidad social.


Entre el avance y la deuda social

La fotografía que muestran los datos es clara: Costa Rica ha avanzado en educación, participación política y visibilidad social de las mujeres, pero aún enfrenta desigualdades estructurales en el mundo del trabajo y en la organización social del cuidado.


Por ello, la agenda de equidad no puede limitarse a celebrar los avances. Requiere también:

  • políticas de corresponsabilidad en el cuidado,
  • ampliación de servicios de atención infantil y personas mayores,
  • promoción de empleo digno para las mujeres,
  • y una transformación cultural que reconozca el valor social del trabajo doméstico y de cuidado.


Una tarea colectiva

Los datos del INEC recuerdan que la equidad entre hombres y mujeres no es solo una causa o lucha de las mujeres: es un desafío de toda la sociedad.

Una Costa Rica más justa pasa necesariamente por reconocer el aporte de las mujeres en todos los ámbitos de la vida social y por eliminar las barreras que aún limitan su plena participación.

Solo así los avances educativos y políticos podrán convertirse también en igualdad real de oportunidades y de condiciones de vida.


También hay desafíos que implican el rol de las comunidades basadas en la fe (Iglesias) para contribuir a esta tarea colectiva; pues el principio fundamental de la Doctrina Social de la Iglesia, el de la dignidad humana, nos debe inspirar para promover iniciativas que ayuden a reducir las brechas que impactan la vida de las mujeres.

Una vivencia de la solidaridad, como responsabilidad de todos por todos, que busca y consigue el bien común, es necesaria ante las transformaciones que vivimos en la sociedad y en la Iglesia para hacer camino juntos buscando condiciones más humanas para ser y convivir.


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