Generaciones en el clero
Las recientes ordenaciones presbiterales me han hecho cuestionarme, de manera repetitiva, sobre las diferentes generaciones en el conglomerado clerical (que incluye a los obispos, presbíteros y diáconos -en el caso de la Arquidiócesis de San José también a los diáconos permanentes, es decir, aquellos hombres casados, que después de un proceso formativo y de discernimiento, han sido ordenados diáconos, pero que no serán presbíteros dada su condición de casados), y me he preguntado sobre los desafíos que la convivencia de generaciones puede generar en las vivencias diversas de lo católico -que suceden en el laicado, como lo muestran mis investigaciones, y también en el clero, donde la observación participante y la objetivación participante -al decir de Bourdieu- proveen bastantes elementos de lo común y lo diverso-.
También he recordado un estudio sobre generaciones que llegó a mis manos hace ya algunos años, el cual fue elaborado por CEPROME México y por la Pontificia Universidad de México, donde se reseñaban generaciones hasta los "Millenials" y se caracterizaban desde distintos ámbitos. Este recuerdo me ha provocado plantearme inquietudes inveestigativas para describir las generaciones presentes en el clero arquidiocesano, cosa que tendré que desarrollar en el ya cercano 2026, si Dios lo permite, considerando además el estudio sobre Generaciones #GENTICO que desarrollara la empresa UNIMER, ya hace algunos años también.
Es evidente que en el clero de la Arquidiócesis de San José, Costa Rica, se distinguen distintos grupos (de nuevo la observación participante en distintos espacios como las Reuniones Plenarias del Clero -aun con su escaso nivel de participación-, las celebraciones diocesanas a nivel litúrgico, la escucha atenta a sacerdotes de distintas edades y distintos tiempos de haber sido ordenados, y la participación en espacios compartidos más informales; me han permitido constatar esas realidades generacionales de manera vívida.
No pretendo aquí describir las generaciones, tampoco emitir juicios de valor, pues no tengo mucho dato empírico -tengo la tarea de recabarlos y analizarlos con instrumentos válidos y confiables- sino que quiero llamar la atención sobre los hechos reales: se encontrará quien lee con clérigos de distintos tipos, con modos variados de ejercicio del poder y de la autoridad, con énfasis diversos en sus perspectivas de predicar, de creer, de celebrar los sacramentos y de interactuar en la vida cotidiana.
De momento me animo a esbozar algunas ideas en torno al concepto de generación, que permita ir generando algunos elementos que luego servirán para establecer características generacionales más especificas, las cuales arrojarán luces para comprender y comprenderse en el clero y en las dinamicas eclesiales. Así, una generación está conformada por un grupo de personas nacidas en un periodo similar, en razón del cual comparten experiencias históricas, sociales, culturales. económicas, técnicas y tecnológicas clave que inciden en sus comportamientos y valores, lo que a su vez contribuye a diferenciarlos en distintos grupos y a establecer elementos relacionados con el cambio y la continuidad social, vinculandolos con universos de significados que influyen en sus procesos de identidad.
En el caso del clero parece adecuado tomar como criterio el tiempo de ordenación para demarcar los cambios generacionales, pues la edad cronológica puede generar distorsiones, ya que cada vez más hay personas que ingresan con edad más avanzada y con carreras seculares terminadas al proceso formativo del Seminario (¿rasgos generacionales a estudiar?) y cada vez menos ingresan personas que apenas han terminado la secundaria...
Si hay evidencia de distintas generaciones es porque hay elementos comunes en la vivencia de la condición clerical y también elementos diferenciadores, los cuales ayudarán a pensar, desde el discernimiento de carismas y dones, cómo responder desde la propia realidad clerical-humana, a los desafíos que las transformaciones de las religiones -a las que ya me referí- plantean al ejercicio del ministerio pastoral y a la vivencia de la catolicidad.

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