Lux
En 2015 (hace 10 años), a la pregunta: ¿por qué se fue de la Iglesia Católica? Una media de 69 de los latinoamericanos que habían migrado a otra experiencia religiosa respondieron “porque buscaba una mejor conexión con Dios” (cfr. PEW Institute, 2015)
El 7 de noviembre, Rosalía (artista catalana de la que tengo alguna de su música en mi playlist) lanzó Lux, indicando que su conexión con Dios “siempre ha estado ahí”…
Me tomé los 55 minutos para escuchar toda la producción y mientras la escuchaba recordé ese dato y mis constantes afirmaciones desde hace más de 15 años, basadas en evidencia empírica, sobre las búsquedas de nuevas formas de experiencias espirituales y religiosas que las personas hacemos hoy, aparejado a la exuberancia religiosa (como dice Lenoir) y al pluralismo religioso más consolidado y a la pérdida de “protagonismo” de las instituciones religiosas (la Iglesia Católica entre ellas) cuando de la relación con lo Sagrado se trata.
También recordé la expresión de san Agustín: “Nos hiciste para Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti” (Las Confesiones, i, 1, 1) y esa sed de eternidad que llevamos inscrita en lo profundo de nuestro ser y que no se sacia con los rituales (sociales y religiosos) dominantes en nuestras maneras de ser sociedad, que vive auges de “sexo, violencia, llantas y reliquias” (cfr. Lux de Rosalía), donde abundan terroristas emocionales al decir de la artista catalana… pero que encuentran en las búsquedas espirituales ya aludidas una alteridad poco valorada y muchas veces despreciada desde los centros de poder de las instituciones religiosas que las tachan de sincretismos, herejías y demás familiares.
Sin duda, Lux de Rosalía me trajo a la memoria los ejes temáticos de mi libro ¿Quién yo? Católico a mi manera. La práctica católica diversificada editado por la Editorial de la Universidad Estatal a Distancia en 2022 y me dejó pensando en la necesidad de validar a los diferentes que además de vivir necesitan creer, pues como indicaba la presentación de mi libro: “Son amores diferentes, son pasiones diferentes, son encuentros diferentes, son canciones diferentes, son verdades por hacerse y son abrazos por compartir. Nada queda por decirse y todo apenas empieza por descubrirse. Nada está dicho y todo está por decirse. No es cerrar los ojos sino abrirlos para ver más allá de lo que es y hace ser”, como lo escribió mi apreciado Pbro. MSc. Víctor Manuel Salas Hidalgo (qdDg).
También Lux me hizo volver a la certeza que plasmó bien el Dr. Randall Blanco Lizano en el prólogo de mi obra: “Desde tal perspectiva, Solano, en debate con especialistas de la talla de Malimacci o Lenoir, entiende que hay muchas formas de ser católico y que una tarea para la jerarquía ‒si es que quiere mantener su “hegemonía” simbólica‒ es empezar por
superar sus autoritarismos medievales y abrirse al respeto por cada persona, pero hacerlo realmente y no con un doble discurso estigmatizador.
En sexto lugar, el libro está lleno de temas que, sin duda alguna, generarán intensos debates dentro y fuera de la Iglesia como institución, y entre investigadores y creyentes de diversas religiones. Entender que en Costa Rica hay una coexistencia de expresiones religiosas diversas dentro de los mismos católicos,
y que con igual devoción se reza un Padre nuestro, se consiguen estampas religiosas “sanadoras”, se practican rituales esotéricos o se rezan rosarios al niño entre divorciados ‒que por su condición civil parecen no ser considerados como personas, al punto de que se les convierte en una especie de parias‒, y que todas estas son prácticas que se llevan a cabo fuera del templo, y que por ese ejercicio de libertad se estigmatice a un ser humano como no practicante, demuestra la facilidad con que la Palabra bíblica se ha vuelto un sinónimo de adoctrinamiento y no una vivencia de la fe, que no necesita de tales estructuras para desarrollarse.
Aceptar el pluralismo religioso y múltiples formas de ser católico es uno de los ejes propuestos por el autor desde dentro de
la Iglesia y como católico practicante sacerdote y sociólogo; por eso insistíamos tanto desde las primeras líneas de este prólogo, que su lectura es un desafío para los lectores y las lectoras, tanto o más de lo que fue para el autor a la hora de escribirlo”
Lux permite volver a colocar las luces sobre los debates en torno a las búsquedas espirituales, las religiones y las formas de vivirlas… sobre el sentido y la validez de las experiencias religiosas más allá de las fronteras institucionales e institucionalizadas.

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