El poder...
De acuerdo con Max Weber el poder es la probabilidad de imponer la propia voluntad a otros... una vez que se logra ese cometido deja de ser poder y se convierte en dominación, la cual según el sociólogo aleman reviste 3 tipos: tradicional, carismática y legal. No me detengo en esa tipología por ahora, sino que quiero avanzar en mis notas sobre el poder, que he venido elaborando desde hace unos 20 años.
Siguiendo a M. Focault me ha llamado la atención su "topología" del poder, es decir, su concepción del poder omnipresente en todos los ámbitos de la vida de las personas, que conforma (da forma) a los modos de ser, pensar y actuar personalmente y en sociedad que a su vez configuran lugares de poder. Para el pensador francés no hay lugares vacíos de poder, ni relaciones, ni ámbitos, sino que el poder lo llena todo.
Al llenarlo todo, y al considerarlo muchas veces causa de muchos males, tanto que la sabiduría popular sostiene que "el poder envilece"; el poder es susceptible de ser negado e incluso ocultado... en mis 23 años y unos meses de clérigo y en mis 30 años de discernimiento vocacional he escuchado y visto expresiones como "en la Iglesia nada se hace por poder, sino por servicio"; "el verdadero poder es el servicio" y otras semejantes que ocultan y/o niegan la realidad del poder y sin embargo, considero que cuando se invocan esas expresiones es cuando más se busca imponer (se) sobre los demás y entonces dominarlos, contrario al mandato del Evangelio que pone en boca de Jesús las siguientes palabras: "los reyes de las naciones las tiranizan y las oprimen, no sea así entre ustedes, el que quiera ser el primero entre ustedes que sea el servidor de todos" (Mt. 20,25)...
Flaco favor hacemos los miembros de la Iglesia, clérigos y laicos, a las formas de ser en sociedad y de ser Iglesia, si seguimos negando y ocultando las relaciones en las que el ejercicio del poder se vuelve dominio sobre otros, tampoco nos ayudamos si nos erigimos en jueces de los demás y decimos que "tienen ansías de poder" cuando en realidad lo ansiado es dominar. Comprendiendo que el poder está en todos los lugares de la vida podemos entender y realizar mejor nuestro servicio...
Quizás nuestro apego a los modos y modelos aprendidos para el ejercer el poder es lo que nos impide ser más sinodales y menos dominadores, más servidores y menos buscadores de recompensas que inciden, con su diferencial, en el ejercicio real del poder. Pero de la sinodalidad y otros modos de vivir escribiré otro día.
Comentarios
Publicar un comentario