El delirio por ser… influencer
Desde hace varios meses vengo analizando y observando situaciones que me mueven a abordar el tema de los influencer.
En algunas ocasiones he preguntado a los estudiantes de los cursos a mi cargo en la Universidad: ¿dónde se ven en 5, 10, 15 años…? Y en no pocas ocasiones he recibido la respuesta: “siendo influencer”… el tema de las razones para estar en la U y querer ser influencer lo abordaré en otra entrada.
Una de las acepciones de la palabra delirio dice: “Decir o hacer despropósitos o disparates” (cfr. RAE).
Sé que influencer hay de muchas variedades y hasta a alguno lo han llamado “el influencer de Dios”; pero observando a algunos influencer locales y extranjeros he notado que muchos hacen despropósitos para serlo…
Lo cierto es que me llama mucho la atención el delirio por ser influencer de muchas personas (de todas las edades): los hay en los deportes, en las universidades y hasta en el conglomerado clerical, sus publicaciones buscan las reacciones, es como si dijeran “no importa si reaccionan bien o mal, lo bueno es que reaccionen”.
Pienso que en ese delirio por ser influencer muchos no son conscientes de los riesgos que corren no los precios que pagan con tal de obtener su reacción; esto lo ilustra el episodio “Caída en picada” (Nosedive) de la temporada 3 de la serie de Netflix Black Mirror, que nos alerta sobre los riesgos de vivir pendientes de las reacciones sin contemplar la grandeza de cada día, de todos los días…
La vida es más que ser influencer, animémonos a la aventura de vivir sin necesidad de delirar…

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